Viajando por

Asia: Vietnam

Durante todo diciembre del 2011 estuve viajando de mochilero por Tailandia, Vietnam y Camboya. Aquí les dejo vivencias en Vietnam.

En cada lugar que visite y aquí escribo podrás encontrar desde datos del viaje (época, duración, etc.), itinerarios y algunos costos, lo que he llamado "relatos en vivo" son textos que escribí en ese momento de forma de dejar la instantáneo de lo que estaba viendo y sintiendo, el "resumen de alguna vivencia interesante" a diferencia del anterior estos textos los escribí luego de pasado el momento en algunos casos hasta algunos meses o años luego para darle un cuerpo y cara a alguna experiencia interesantes a contar.

Viaje entero: Tailandia-Vietnam-Camboya

Duración del viaje: 30 días

Epoca: diciembre 2011

Gasto apróximado total: 1.400 euros (650 euros de pasaje aereo)

Aerolinea: Qatar Airways

Salida desde: Barcelona el Prat

Llegada a: Bangkok

 

 

Relato en vivo en Vietnam:

Viernes 16 diciembre 2012-. Hanói, Vietnam. ¿Ciudad loca?

Hanói sinónimo de locura; motos de acá para allá, gente caminando por todos lados, comiendo en sillas de plástico en la calle. Ciudad de dos estilos marcados: Francés y Vietnamita.

 

Llegar no fue ni difícil no simple, sencillamente fue una aventura que al igual que viene siendo en todo el viaje: una aventura inesperada. Con el solo hecho que en el aeropuerto nos hicieron demorar unos minutos viéndonos los pasaportes, sabíamos de la fama de los militares vietnamitas cuando uno muestra algún pasaporte de Sudamérica pero nunca imaginamos que esa fama era realidad o al menos en nuestro caso. Salir del aeropuerto fue sencillo, y si salimos por la puerta, nada complicado, el tema comenzó a teñirse de otro color cuando comenzamos averiguar cómo podíamos llegar hasta Hanói. Lo único que sabíamos de Hanói era que es la capital de Vietnam y que está ubicada cerca de las bahías de Hannoy Bay, después absolutamente nada más. Nunca tomar taxis nos habían dicho, o sea que yo lo tome a rajatablas, terminamos en una combi con toda gente vietnamita, al menos eso parecía. En un inglés muy básico el chofer nos dijo que iba para el centro de Hanói y nos dijo el precio, dejamos las mochilas en el baúl y ya estábamos camino a la ciudad.

 

Ninguno dentro de la combi por lo que parecía hablaba inglés, la combi avanzaba por un autopista con mucho tráfico, no solo de autos, camiones y colectivos, sino de motos, y no solo motos sino motos con algún tráiler acarreado por detrás. Cómico y sorprendente fue ver como una moto acareaba un tráiler con una vaca viva. La moto es su principal modo de transporte no solo para las personas sino para transportar animales, ejemplo de la vaca, y además toda otra clase de mercaderías.

 

Bajamos en tal vez el centro de la ciudad, caminamos unos largos metros y ya comienzo a ubicarme en el mapa. La catedral a mi derecha eso me indica que estamos en la zona que según el libro-guía que habíamos comprado nos decía que era zona de hoteles. Ingresamos a uno donde nos dicen que estaba completo, pero tenía otro en otra zona de la ciudad que era nuevo y nos hacían muy buen precio. Para ya nos dirigimos, pero no solo que tenía buen precio sino que además nos daban de forma gratuita el traslado, y como tendría que ser el traslado si no era en moto. Chofer de la moto (moto es igual a scúter)más quien escribe con su mochila, y también en la misma moto mi compañero con su mochila, o sea tres personas adultas y dos mochilas de viajero sobre una pequeña moto. Otra aventura que no la he vuelto a repetir dado que a mi criterio además de peligroso me dio bastante temor.

 

Hhotel muy pintoresco o mejor dicho un hotel que brinda lo esencial y además es limpio. Esta noche nos espera algunas cervecitas para dar un poco de respiro a mi mente y descansar un poco, además y nunca viene mal tener un contacto un poquito más cerca con las damas de la ciudad. Vietnam es un país que me ayuda a dejar de tratar de entender el pasado y pensar en el hoy; dar un poco de lugar al futuro reciente pero no mucho más que eso; solo hoy y poquito de futuro.

 

Hanoi, una hermosa ciudad para entender que hay gente que vive muy distinto a uno…

 

 

Martes 20 diciembre 2011. Ho Ain, Vietnam, llueve sobre mojado…

Aires y colores de ciudad antigua brasilera, algunas imágenes de Oro Preto tal vez, y otras de Sao Francisco do Sud. Ho Ain ciudad patrimonio de la humanidad ubicada en el centro de Vietnam.

 

Ciudad de edificaciones chinas, japonesas, francesas y vietnamitas. Quien paso por la ciudad ha dejado su huella en el estilo edilicio. Ciudad con un casco antiguo de paredes amarrillas pastel y casa bajas.

 

Lluvia seria mucho para un día como hoy, se podría decir que el cielo esta humedeciendo las calles y refrescando los turistas. Sentados en la verdad de un muy lindo bar, esperando unos vistosos creps, otra tradición que dejaron las colonias francesas, miro como los turistas pasean a un ritmo lento por las dos calesitas del barrio. Como que la ciudad al entrar a ella te sacaría todo el apuro y preocupaciones con el único objetivo de pasear y apreciar las tan bonitas imágenes que ella nos regala. Del crepe francés a la tranquilidad y paciencia de cualquier monje oriental. La ciudad de Ho Ain invita a uno a salir del mundo y entrar en una tranquila estadía…

 

 

21 diciembre 2011-. Nha Trang, Vietnam… las olas y el viento…

De nuevo frente al mar, pero esta vez frente a un mar con mucho ruido. Las olas salen de un mar que por tener islotes de piedras e islas en frente, pareciera que no es grande.

 

Si lo ilumina el sol, él muestra su mejor color; turquesa. Sino es un mar de un verde oscuro que anticipa la noche. El cielo está cubierto, pero deja de a ratos que los rayos del sol lo atraviesen.

Hoy aquí, por arriba de la línea del Ecuador, comienza el invierno. Mucha gente, y me incluyo, si no fuera porque sabemos que día es hoy y en que parte del mundo estamos ni nos damos cuenta que hoy comienza el invierno. Remera, bermudas, algunos pocos dentro del agua, demuestra que aquí el verano es fuerte y caluroso.

 

Día gris; ideal para una lectura acompañada de unos buenos mates o sino un cafecito con muchos panes de distintos sabores. Pero, yo hoy elegí estar sentado frente al mar; con el viento que logra mover mis pocos pelos, y el ruido del mar me avisa donde estoy.

 

Lejos, pero no tanto, del barullo de toda ciudad de Vietnam; lo único que veo es arena; personas caminando o leyendo en la playa, las olas rompiendo y grandes y pequeñas islas de montañas en frente del mío.

 

Hoy es uno de esos días que a uno le gustaría tomarse un descanso del viaje y estar en casa en familia. Para reponer fuerzas; una dosis de cariño y luego seguir viaje. Pero son más de veinte mil kilómetros que me separan de esos lugares. Asique el mar, los pocos turistas, los habitantes de esta ciudad y la malditas hormigas rojas que me acaba de picar en el brazo me hacen compañía.

 

Un día totalmente apto para una buena caminata a orillas del mar. Caminata que por lo que veo a mis costados puede ser muy larga, o corta, no termino de ver dónde es el final de la costa. El que decidirá será la lluvia, porque costa para caminar hay y mucha…

 

 

Resumen de alguna vivencia interesante en Vietnam:

Feliz Navidad desde Ho Chi Minh City, alias Saigon.

 

Ya traíamos el peso de más de 25 días mochiliando por Tailandia y Vietnam, ya íbamos camino a nuestro último destino de este hermoso país. El mismo que nos recibió en el aeropuerto internacional de Hanio, allá hace varios días y bastante más al norte de donde hoy me encuentro. Pensar que ya la entrada al país fue un poco estresante para los tres. Para cambiar un poco y separarnos al menos un rato decidimos sin decirnos nada ir a tres filas distintas para pasar inmigración. Mis amigos con sus pasaportes brasileros y yo con el argentino. Algo nos habíamos enterado que los policías de inmigración en Vietnam no son de los más amigables y quieren parecer rudos hasta nos llegaron a contar que a algún que otro turista los tuvieron “demorado” por nada todo una tarde en una salita del aeropuerto a la espera de nada. Ahí estábamos los tres, la gente iba pasando, algunos tardaban menos, otros más y si a otros los hacían ir a otro sector una vez que llegaban a los altos escritorios de inmigración y luego de algunas preguntas no los dejaban seguir avanzando sino que retrocedían con otro uniformado hasta vaya a saber uno. Mejor no saberlo, no?. Esa fue mi suerte pero no la de mi amigo Hugo, el llego primero a los escritorios estaba en la fila más lejos de la entrada, tanto su hermano como yo vimos como el policía le señalaba el mismo camino donde iban a parar estos turistas que no avanzaban. Empezamos mal pensé, entre pensar y ver que iba pasando mi fila fue avanzado y me toco mi turno. Simultáneamente también le tocaba el turno a Fausto, los dos en escritorios seguidos uno al otro.

 

Por un momento mi mente se olvido de Hugo, de Fausto y del mundo entero. Fueron segundos pero para mi una eternidad desde que le dije: “Good Morning Sir” (buenos días Seño) y le entregaba mi pasaporte hasta que el buen hombre me lo entrego de nuevo. Él no me decía ninguna palabra, lo agarro, vio primero la hoja de la foto y los datos personales, me miro, volvió a ver la misma hoja, me volvió a mirar y después fue una por una pero con un ritmo muy lento veía los sellos y en los hojas que estaban vacías también invertía unos segundos mirándolas. No sé que miraba pero después de unos segundos de ver algunas hojas me volvió a mirar fijo y sin mostrar ninguna señal ni de amistad ni de conformidad. En un segundo me viene a la cabeza mis amigos levanto la mirada y Fausto ya estaba del otro lado de la línea de escritorios mirando la situación desde el lado de adentro de Vietnam, Hugo no se lo veía. Eso me hizo poner un poco más ansioso y nervioso de lo que estaba. Fue cuando el policía emite su primeras palabras preguntándome cuanto tiempo iba a estar en Vietnam, con quien viajaba y porque motivos. Con voz entre cortante, no se porque pero siempre que tengo que pasar controles de inmigración me pongo algo nervioso cuando no lo debería estar porque siempre viajo en regla con la norma, le respondo las preguntas que me hizo y además le agrego que tengo mucha ilusión de conocer su país, bueno eso pienso que le dije con mi ingles intermedio y además nervioso. El policía me mira nuevamente serio, mira el pasaporte, me vuelve a mirar y agarra el sello. Todavía no estaba terminado el partido no podía aún relajarme pero sabía que estaba cerca. Por supuesto que cuando agarra el sello me vuelve a mirar, y el muy amigo lo que finalmente hace: deja el sello desde donde lo agarro y empieza a ver otra vez el pasaporte hoja por hoja. Estaba claro ya que su objetivo era ponerme nervioso y ver como yo reaccionaba a lo que mi respuesta fue lo contrario, no se si habrá sido porque tuve ese razonamiento o qué pero me relaje de una forma inmediata y el noto mi gesto, agarro de forma sorpresiva el sello, pum pum, sellado. Me lo dio sin decirme palabra pero si dando una sonrisa picara. Pase la línea, Fausto seguía ahí a tan solo dos metros atrás del escritorio, se alegra por que yo haya también pasado pero aún faltaba Hugo que no aparecía por ningún lado.

 

De un segundo a otro lo vemos venir a Hugo, con cara alegre pero ansioso. Nos quedamos un segundo detrás del escritorio donde yo había pasado a esperarlo y de forma simultánea llega Hugo y sale desde su box el policía que me había hecho pasar. Claro, nosotros estábamos justo detrás de la puertita de su box o sea sale, nos mira y me vuelve a pedir mi pasaporte. Los tres, ya con Hugo entre nosotros, lo miramos con cara de que hace cuando el comienza a jugar de una forma muy bruta con las hojas de mi pasaporte. Agarraba una hoja y la empezaba a mover con fuerza con un movimiento similar a querer arrancarla. Deja esa hoja y agarra otra, y otra y otra, habrán sido cuatro con las hojas que estuvo haciendo esos feroces y temerosos movimientos. Luego me lo devuelve, sonríe nuevamente y nos dice: “welcome to Vietnam” (Bienvenidos Vietnam). Automáticamente lo agarre y los tres salimos lo más rápido posible de ese sector, ya queríamos estar seguro que nuestro amigo el policía no nos pida más el pasaporte aún después de haber pasado los tres inmigraciones. Desde ese punto hasta la salida del aeropuerto fue sencillo, pero antes no tanto.

Así comenzaba nuestro viaje por Vietnam, estresados. Así llegábamos a Hanoi, así paseábamos por Hanoi, el oasis fueron esos dos días en la bahía de Halong Bay. Hermoso lugar. Después y como fue todo el viaje debíamos comenzar a decidir cómo seguir. En Vietnam existen buses nocturnos, coche cama pero cama para viajar durante toda la noche. Estos buses van de norte a sur o de sur a norte, o sea hacen Vietnam casi de punta a punta y en muchos casos son los turistas y más que nada los mochileros los que los utilizan. Uno puede comprar o un ticket individual para viajar una noche de una ciudad a otra o sino unos paquetes que si mal no recuerdo incluyen tres, cinco o siete viajes donde el precio va bajando por viaje cuanto más son. Nosotros compramos el de cinco viajes, no teníamos muchos días ya que queríamos conocer también Camboya y mi vuelo de retorno a Barcelona lo tenía el 30 de diciembre desde Bangkok, o sea no nos quedaba mucho tiempo. Lapicera y hoja en mano, una guía de Vietnam en la otra y a diagramar el resto del viaje. Todo lo hicimos de forma de llegar para navidad a Ho Chi Minh City, alías Saigon (antes de la guerra de Vietnam la ciudad tenía el nombre de Saigon, luego le colocaron el nombre del líder de Vietnam del Norte en su honor por haber ganado la guerra).

 

La verdad que no me hacía mucha ilusión pasar las navidades en Saigon, en verdad no me hacía mucha ilusión pasar las navidades en ningún lado, pero el cronograma de viaje nos daba eso de forma de visitar varios puntos de Vietnam y luego unos tres días en Camboya para los famosos templos de Angkor Wat. La ruta era sencilla, siempre para abajo y parando en casi todas los casos en la próxima ciudad a lo cual subíamos al bus. Vietnam es un país bastante largo algo así como 2.300 kilómetros de norte a sur, de los cuales nosotros recorrimos en bus 1.600kms que es lo que separa la capital de Hanoi con la moderna y más europea ciudad de Ho Chi Minh City. En ese recorrido hemos parado en ciudades pequeñas y no tanto. Hemos visitado la Ciudad Imperial de Hué y su famoso Ciudad Prohibida (la Ciudad Prohibida original se encuentra en Pekin, en Hué hicieron una réplica a escala real, o sea igual –su estado edilicio no está en las mejores condiciones), también nos dimos tiempo para visitar los famosos túneles donde durante muchos años los vietnamitas tuvieron que vivir y desarrollarse para no ser alcanzados por las bombas y balas de sus enemigos durante la guerra de Vietnam. En los túneles se puede ver desde las “salas” donde las mujeres tenían sus hijos hasta las “salas” tipo prisión para los que no se portaban muy bien. Es muy fuerte caminar de forma muy relajada y tomando fotos por donde años atrás han vivido centenares de personas en condiciones muy pero muy básicas a causa de decisiones de otras personas. Nos dimos tiempo para ir a ciudad de playas y conocer el mar por esas zonas, según los que saben la ciudad de Nha Trang es de las mejores para días de playas, un poco de vida occidental (hay shoppings malls con cadenas de comidas rápidas, etc.) para relajarse del frenético ritmo vietnamita, a mi la verdad que mucho no me gusto. El mar estaba bastante movido dado que hubo un tifón en el mar de Filipinas y la replica llegaba a las costas de Vietnam dando mucho movimiento al agua y dejando de darle su color turquesa que según fotos vistas es su habitual, sumado a que caminar por Vietnam y encontrar un shopping con Mc Donalds y demás la verdad que no me gusto. Por suerte la ciudad tiene peluqueros que montan su peluquería en la calle asique aproveche y pode un poco mi cabeza a un precio irrisorio y sentado en una vereda perdida de una ciudad de Vietnam. Por supuesto que le corto lo decidió el peluquero, en lo único que nos entendimos fue que debía ser corto.

 

Y así llego el momento de bajarnos del último bus y pisar suelo en Ho Chi Minh City. Era 23 por la tardecita, era aún muy temprano, la ciudad estaba un tanto oscura esperando el amanecer y ya nos adelantaba que acá no se duerme. Gente por todos lados, avenidas grandes, algunos altos edificios, otros un poco más bajo pero con un estilo francés muy marcado. Si no fuera por la cantidad de gente y motos de momentos podría decir que no estaba en Vietnam, pero si es Vietnam y necesitamos encontrar un hotel donde poder quedarnos estas tres noches. El bus nos dejo en esta avenida que parecería ser una de las principales y según nuestra guía era lugar de hospedajes baratos para los mochileros. Volvimos a confiar en nuestra guía de Lonely Planet y en este caso no estaba mal el lugar pero no había más disponibilidad. El muy amable quien nos recibió nos dio un dato de otro hospedaje en unas calles internas. El sol ya comenzaba a alumbrar y el calor también se hacía conocer. Entramos en las callecitas siguiendo las indicaciones que nos habían marcado y llegamos a una especie de casa de dos pisos donde un cartel muy pequeño pegado a la puerta indicaba que era un hotel. Entramos y nos encontramos con una familia desayunando en un salón muy simple cargado de cosas, que eran estas cosas no lo sé. Cajas, bolsas, bolsones y más cajas y en el medio la mesa redonda con un hombre, mujer y dos pequeños. Quien se levanta es la mujer que con un buen ingles nos da la bienvenida y nos dice que estábamos buscando. Ocupamos la última habitación que le quedaba libre, por lo visto no tenía más de tres o cuatro habitaciones para alquiler. Nuestra habitación estaba en primera planta y con baño privado, nada mal.

 

Primera salida a caminar la ciudad. Lo principal por ver es el museo de la guerra pero nosotros como casi todo el viaje a los principales lo dejamos para lo último y nos vamos perdiendo por la ciudad de forma desordenada. Paramos a desayunar algo, después nos vamos por una calle que comunica a nada, volvemos, paramos de nuevo a tomar algo y así se nos hizo la tarde cuando llegamos al museo y por cosas del destino solo pudimos ver las dos primeras plantas que más está que decir muy pero muy interesantes y fuertes. Al día siguiente al ser 24 de diciembre y el 25 por ser Navidad el museo iba a estar cerrado asique no me quedo otra que un día cualquiera meterme en internet y terminar de investigar sobre el museo y la vergonzosa guerra.

 

Como casi todas las ciudades de Vietnam la noche es la noche y la ciudad cambia. Empiezan a aparecer los puestos de comida callejeros que con sus ricos aromas van tentando a parar en uno de ellos y comer algo al paso, están también los que venden de todo lo que uno se puede imaginar, y al ser casi navidad las protagonistas eran las vidrieras. En todas sea dentro como fuera en la vereda había personajes disfrazados, no solo de Papa Noel sino de lo que sea y la gente hacía lo imposible para poder sacarse una fotos con estos personajes. Estábamos por la misma avenida donde habíamos bajado de bus esa misma mañana, a estas horas de la noche ya no se podía caminar de tanta gente y motos que había ya habiendo comido algo y tomado nuestra cervecita religiosa decidimos dejar que los vietnamitas siguán empujándose y estresándose con las motos que vienen y van para irnos a descansar a nuestra habitación en el hospedaje/casa de familia; total seguramente mañana es 24 a la noche y algunos se quedará en su casa y podremos caminar al menos más tranquilos.

 

Es 24 de diciembre por la mañana cuando salimos a seguir caminando y conociendo la ciudad la verdad que no había nada distinto a la mañana del día anterior, normal como pasa en casi todos lados. Día largo de caminatas y visitas a diferentes barrios de la ciudad. A la tarde nos fuimos al hostal a bañarnos y ponernos la mejor ropa, o sea la misma que hace dos días, porque habíamos decidió ir a cenar a un buen restorán de la zona más bacana de la ciudad. En mi presupuesto no figuraba y nunca figuro este gasto gracias a la invitación de Fausto. El restorán estaba muy bien. No muchos meses dispuestos en un patio interno iluminado con algunas antorchas y música ambiente. Los comensales eran la mayoría turistas, muchas familias con dos o tres hijos, algunas parejas y otros grupos de amigos. Hace cuanto que no veía una carta en diferentes idiomas, por lo general y cuando las había siempre estaban en idioma local y como mucho en ingles. Acá además se agregaba el francés y hasta en español nos la ofrecieron. Se que soy un poco renegado con estos lugares pero créanme que la comida estaba rica pero si e daban a volver a elegir el lugar para la cena de navidad no sería ese sino uno más local, pero tampoco estuvo tan mal. Panza no muy llena asique la decisión unánime fue buscar algún puestito callejero para terminar de llenar y tomarnos unas buenas y largas birras.

 

Vaya sorpresa que nos dimos cuando vimos desde dentro del restorán la calle, no se veía otra cosa que gente y más gente. Cuando entramos ya había mucho movimiento pero aún se podía caminar, ahora ni eso! La gente caminaba por inercia del movimiento de la masa. Era como entrar en una corriente de agua y dejarse llevar unos largos y lentos metros. Faltaba que pongan música brasilera, gente con menos ropa y cervezas skols en la mano para decir que estaba en algún carnaval callejero brasilero. Pero no, la gente iba sin bebidas en las manos, con ropa y no bailan de momento. De golpe la marea humana se abre paso a unos 20 metros cuadrados donde varias personas bailan al ritmo de música que sale de un auto estacionado al lado. La gente de la marea humana se queda mirando mientras la corriente los sigue conduciendo y algunos pocos se meten en el baile. Nosotros cada tanto parábamos haciéndonos un lugar en un costado de este “circulo” de bailarines para ver la escena y porque no participar de forma ridícula en más de uno. Cansa caminar así y el cuerpo pide descansar un rato y tomar algo fresco. En el próximo puesto callejero paramos, compramos los vivieres necesarios para estar tranquilos unos largos minutos sentados en algún lugar estratégico para seguir contemplando esta hermosa locura.

 

Fue en las escaleras del Teatro de la Opera (edifico construido en el 1897 durante la colonia francesa) donde encontramos el mejor lugar para contemplar el espectáculo callejero. No se veía la calle, era gente y más gente. Por el medio de todo muchos en motos querían llegar vaya a saber uno donde, esas motos no avanzaban y lo único que hacían era tocar la bocina para darle aún más ruido al caos. Al lado nuestro un grupo de chicos y chicas bailaban al ritmo de una música tipo electro que venía de algún lado, estaba muy bien para disfrutar nuestra segunda cena y las cervezas. Quisimos intercambiar algunas palabras pero no hablaban ingles aunque pusieron mucho entusiasmo en hacernos entender lo que querían, que bailemos con ellos, y así fue como terminamos la navidad en Saigón, poco de baile callejero, cervezas, comida típica y si a los empujones y saltando motos llegamos al hotel para saludar gracias a la internet a nuestros familiares y amigos a la distancia: Feliz Navidad!

 

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Guido Lanese

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