Viajando por

Asia

Relatos, itinerarios, lugares interesantes para visitar, costos, hoteles y demás temas para todo viajero mochilero.

En cada lugar que visite y aquí escribo podrás encontrar desde datos del viaje (época, duración, etc.), itinerarios y algunos costos, lo que he llamado "relatos en vivo" son textos que escribí en ese momento de forma de dejar la instantáneo de lo que estaba viendo y sintiendo, el "resumen de alguna vivencia interesante" a diferencia del anterior estos textos los escribí luego de pasado el momento en algunos casos hasta algunos meses o años luego para darle un cuerpo y cara a alguna experiencia interesantes a contar.

Tailandia-Vietnam-Camboya

Duración del viaje: 30 días

Epoca: diciembre 2011

Gasto apróximado total: 1.400 euros (650 euros de pasaje aereo)

Aerolinea: Qatar Airways

Salida desde: Barcelona el Prat

Llegada a: Bangkok

 

 

Relato en vivo:

Miércoles 30 noviembre 2011. Bangkok, Tailandia. Viajando en idioma thai, 10.00pm….

Se hizo de la noche del 30 de noviembre, acostado en la cama numero treinta y dos del vagón once del tren que salió hace ya largos minutos de la extraña y difícil de entender capital de Tailandia, Bangkok con destino a un puerto que según los ya experimentados conduce a playas paradisiacas del sur de Tailiandia, estoy tratando de dejar unas pequeñas líneas del comienzo de esta experiencia por los países del gran buda.

 

Hace no más de unas horas aterrizaba en un nuevo mundo para mí, solo ver pasar por delante mío en medio de un aeropuerto totalmente moderno, a personas vestida con solo unas túnicas color naranja fuerte y calzadas con sandalias, ya me iban anticipando en que país estaba. Tierra de paz y serenidad, en uno de los lugares mejor ubicado del aeropuerto se puede ver la imagen del Rey rodeada de amarrillas flores y sahumerios dando calidez al lugar. Veo que el Rey de Tailandia, como poco leí antes de llegar, es una persona muy respetada y admirada por todo el pueblo, su color es el amarrillo.

 

Espero a mi amigo y a partir de ahora compañero de aventura, él llega en un vuelo diferente al mío. Aprovecho esas horas para descansar, y comenzar a averiguar cómo seguirá nuestro viaje. Viajar sin guía ni itinerario hace que el viaje tenga esto, incertidumbre de donde uno va a dormir esa misma noche, es más no sabíamos ni en que ciudad íbamos a pasar la primera noche. Luego de pensarlo y averiguar decidimos ir a tomar un tren nocturno que nos llevará al sur del país, a las famosas y hermosas playas de Tailandia, nada mejor que comenzar una aventura que por las playas del sur.

 

Llegar hasta la estación de trenes no fue tarea muy fácil; metro, caminata, tuc tuc (típicos vehículos del este asiático que transportan a no más de tres o cuatro pasajeros, conformados por una moto y una gran caja detrás donde vamos sentados); llegamos a la estación. Compramos los tickets, previo pasar por un sin número de vendedores que siempre ofertaban al mejor precio y luego terminaban siendo todos iguales.

 

Esperamos el tren, boleto de primera con ventilador; nada mal, el vagon con un único pasillo en el medio de puerta a puerta y por ambos lados una hilera de camas a la altura de la rodilla y la otra a la altura de la cabeza, camas cuchetas. En empleado del tren pasa cama por cama para acomodarlas y nos entrega un juego de sabanas limpias.

 

Cansado y escuchando pasar por el pasillo a los últimos vendedores ambulantes cierro mi cortina que separa mi cama con el pasillo y me recuesto para mi primer descanso.

 

 

Jueves 1 de diciembre 2011-. Chumphon, Tailandia. De madruga en una estación de trenes con mucha neblina…

Noche dura en el tren. No pude dormir mucho no porque no era cómodo la cama sino que el fuerte aire acondicionado sumado a mis pensamientos sobre mi vida hicieron que estuviera más tiempo con la mente funcionando que descansando.

 

Ahora estamos a la espera del bus que nos lleva al puerto, que desde el mismo saldrá el ferry que nos llevara a la isla. No somos muchos, seremos unos quince o veinte mochileros a la espera de lo que alguien nos pase a buscar. Algunos se los ve ya curtidos por el tiempo de sus viajes y pienso que somos los menos los nuevos en esta aventura.

 

La estación pareciera ser una estación de paso, tiene un pequeño kiosco donde se pueden comprar minutos para el uso de internet y además fuera hay unos puestos ambulantes que venden en su gran medida los mismos productos que se venden dentro en el kiosco. Es de madrugada ya llegando a la mañana, no son más de las cuatro y media, el día comienza un poco frío y bastante húmedo, con una importante neblina que hace que no podemos ver mucho más que a cien o doscientos metros. Salgo de la estación para ver un poco más de la ciudad donde estamos y llego a una gran parking donde a lo lejos se pueden observar unas luces que dan a entender que es un bar o algún club nocturno, y sobre dichas luces se alza un cartel con letras amarillas seguramente será algo sobre el Rey pensé.

 

De nuevo en la estación veo como todo sigue igual, los mochileros con sus mochilas por el piso y algunos usándolas de respaldo para continuar con sus descansos, otros aprovechando para comer algo o intercambiar alguna que otra conversación con otros aventurares. Yo me paso la mayor parte del tiempo observando, tratando de imaginar como debe ser la estación cuando esta llena de pasajeros de la ciudad, pienso como será la ciudad y que harán sus habitantes, trato de hacerme la idea de donde estoy; estaré en el centro entre las dos costas del país o mas cerca de la costa oeste, o la este; será una ciudad importante, o simplemente la ciudad mas cerca del puerto a donde tenemos que ir. Tantos preguntas que seguramente si mi interés continúa las podre saber una vez finalizado el viaje o al menos mas adelante cuando este con internet para averiguarlo, de momento no deja de ser una incógnita y simplemente la estación de paso para seguir con nuestra aventura.

 

 

Sábado 3 diciembre 2011-. Kas So; Tailandia. Agua en el mar, agua en el cielo…

Llueve sobre las azuladas y cristalinas aguas del golfo de Tailandia. Más precisamente en la pequeña isla de Kao So. Llueve y ahora mucho. Refugiado en el bar de la posada a tan solo cinco metros del mar puedo ver caer la lluvia sobre el agua del mar y además sobre una hermosa y con olor a nostálgica higuera de hojas verdes casi casi con luz propia. Además de ver las canoas de madera que parecieran que se mueven al ritmo de la lluvia, el mar es una pileta, quieto recibe las fuertes gotas cargadas de abundantes agua.

 

Llueve que lindo la lluvia.

 

Pienso que va se para un largo rato porque los paisanos de esta parte del mundo ya están colocando lonas para proteger algunos muebles y luego se quedan quietos bajo el techo solo, y solamente viendo como el agua moja sus suelos.

 

A mi izquierda y a no más de un kilómetro de distancia observo esas especies de piedras gigantescas que salen del mar dando a las playas de Tailandia un paisaje que verdaderamente es un privilegio. Piedras que forman montañas con una vegetación que nos brinda todas las especies del color verde. Para quien se pegunta de donde vienen tantos colores, quien los creo y tan solo que imaginación; la sabía naturaleza nos confirma que todo lo que el hombre mejora o desarrollo o descubrió, todo nació en ella.

 

Gracias al motor de un bote que trae algunos turistas de vaya saber que paraíso marino, hace que el mar nos salude con su característico sonido. El sonido de las olas rompiendo en la orilla por unos escasos segundos nos hizo recordar que lo que tenemos justo en frente nuestro no es una pintura de algún maestro del tema, sino que nuevamente es la naturaleza viva.

 

Llueve y no para de llover.

 

El paso del tiempo me sigue confirmando que tendremos este fascinante regalo de la naturaleza por unos cuantos minutos más. No tengo más alternativa que ver, mirar y contemplar dicho presente para que se guarde en mi biblioteca en el sector de libros de viaje. Estoy más que seguro que no solo va a ver un escrito en esa parte de la biblioteca sino además va a estar semejante foto donde se ve un deck de madera mojada en primer plano inferior, sobre el mismo y dando perspectiva de profundidad mi nostálgica higuera verde y de fondo esos pequeños botes de madera bailando al ritmo de la lluvia sobre el turquesa e iluminado mar.

 

 

Domingo 4 diciembre 2012-. Chumphon Tailandia; solo de paso…

Ciudad de paso, Chaumpo, seguramente que lo escribí mal, pero así se llama la ciudad donde debimos hacer escala para continuar nuestro viaje desde las islas Kao Tao hasta la por ahora desafiante y misteriosa ciudad de Bangkok.

 

Luego de bajar del barco-ferry con dos paradas en medio del Golfo de Tailandia por desperfectos técnicos, el ferry quedo flotando en medio de una golfo tranquilo pero medio inquieto por una tormenta de mucha agua, subimos a un bus moderno que en no más de una hora nos dejó en Chumphon.

 

Teníamos que hacer tiempo para el tomar el tren, exactamente tres horas y media. Por lo visto desde el colectivo la ciudad mucho no invitaba ni siquiera para una recorrida rápida a pie. Calles con agua por las lluvias, negocios cerrados y los pocos abiertos vacíos hacían que la opción más “divertida” sea quedarse en la estación de trenes.

 

Una vez llegados a la estación, tan grande como un patio de una casona, vimos que justo en la esquina se vendían muy bien un restaurant con grandes carteles y luces amarrillas Al entrar el mismo se encontraba con solo dos clientes, pero con una gran pantalla que mostraba el partido de en vivo de la liga española. Una vez sentados en la mesa, y luego de preguntar por si tenían internet para conectarnos desde el celular, nos dispusimos a mirar que menú ofrecían. No tardamos ni tres minutos en pedir comida tailandesa, para no perder la costumbre de nuestra dieta diaria. Un plato con vegetales salteados con pollo y condimentos y otro plato con arroz blanco, lo de siempre se podría ya decir.

 

Luego que mi amigo pidiera cambiar su plato por estar extremadamente picante comenzamos a comer mientras veíamos futbol español en un restaurant perdido en el medio de Tailandia.

 

Comida terminada era el momento de hacer tiempo con internet y mirando futbol. Hasta que en un momento en el oscuro escenario que parecía en desuso tres personas comenzaron a cantar. Primero canciones en inglés y luego en tailandés. A mi criterio y sin entender ni una vocal eran canciones tristes.

 

No estuvimos más de treinta minutos esperando nuestro tren. Primero y en nuestro horario paso un tren con muy pocos vagones y bastante temeroso, por suerte no era el nuestro. Mientras esperábamos intercambiamos historia de viaje y vida con una chica de origen israelí que vivía hace dos meses en Ski Lanka, la tierra del querido Padre Ignacio. En diez minutos nos contó un resumen de su vida desde sus épocas de estudiante en la universidad de Tel-Aviv pasando por su faceta profesional trabajando en las mejores financiera de Israel hasta su faceta de empresaria abriendo una cadena de hostels por Río de Janeiro y Buenos Aires, hasta su nueva etapa de fotógrafa de surf para la venta de sus fotos a revistas del tema. Se podría decir una chica de mucho caminar y totalmente emprendedora, o me van a decir que una persona emprendedora es sola aquella que abre negocios y hace dinero, por favor emprender es hacer cosas, no solo dinero.

 

Arriba el tren, largo, vagones de todas las categorías y con diferentes caras. El nuestro el vagón 16. Pasaban y pasaban vagones con diferentes números intercalando categorías desde la tercera con sus ventanas abiertas y bancos de madera pintados de amarillo a noventa grados entre respaldo y apoya culo, con gente tratando de dormir de la postura más extraña posible; hasta vagones con cortinas cerradas en algunas ventanas y en otras se llegaban a ver lindas especies de habitaciones privadas con sus cama y un pequeño armario. Nuestro vagón resulto ser el último. De cada lado dos filas de camas cuchetas, una sobre la otra y el pequeño pasillo central.

Esquivando a los vendedores ambulantes, a la seguridad del tren y a pasajeros acomodando sus mochilas en las pequeñas celdas que restaban lugar en el pasillo, esquivando todo eso llegamos a nuestras dos camas. La mía la cama de arriba de la cucheta, número 15. Que recuerde muy pocas veces en mi vida dormí en la cama de debajo de las cuchetas esta no iba a ser una excepción. Ya con las mochilas atadas entre si y a la celda de acero, subo a mi cama para terminar de acomodarla. Mucha falta no hacia dado que ya vienen las camas con la sabana inferior y la almohada, simplemente uno tiene que colocar el cubre almohadas y la frazada tipo bolsa de dormir la entrega el seguridad en una bolsa de plástico cerrada, toda muy limpio y prolijo.

 

Cama hecha, posterior paso cerrar la cortina de color azul en este caso, el tren anterior eran verdes, pero estas me gustan más, azules y el número de cada cama en el centro de la cortina bordado de un amarillo rabioso. La cama de enfrente la número trece, no soy de seguir a los números pero el trece me gusta.

 

Una vez hecho los deberes para armar la cama y cerrada la cortina no queda otra más que esperar que el sueño haga lo suyo y despertar en la estación de Bangkok. Por lo que veo no será difícil encontrar el sueño, al ser el último vago el movimiento del mismo es mayor y de a momentos se balancea de forma muy parecida al balanceo de la cuna de los bebes, y digo de a momentos porque también cada vez que el tren frena se siente como que el vagón se va para adelante y luego de repente tira para atrás. Veremos si estos movimientos son amigos o no de mis ganas de dormir…

 

Viernes 16 diciembre 2012-. Hanói, Vietnam. Ciudad loca???

Hanói sinónimo de locura; motos de acá para allá, gente caminando por todos lados, comiendo en sillas de plástico en la calle. Ciudad de dos estilos marcados: Francés y Vietnamita.

 

Llegar no fue ni difícil no simple, sencillamente fue una aventura que al igual que viene siendo en todo el viaje: una aventura inesperada. Con el solo hecho que en el aeropuerto nos hicieron demorar unos minutos viéndonos los pasaportes, sabíamos de la fama de los militares vietnamitas cuando uno muestra algún pasaporte de Sudamérica pero nunca imaginamos que esa fama era realidad o al menos en nuestro caso. Salir del aeropuerto fue sencillo, y si salimos por la puerta, nada complicado, el tema comenzó a teñirse de otro color cuando comenzamos averiguar cómo podíamos llegar hasta Hanói. Lo único que sabíamos de Hanói era que es la capital de Vietnam y que está ubicada cerca de las bahías de Hannoy Bay, después absolutamente nada más. Nunca tomar taxis nos habían dicho, o sea que yo lo tome a rajatablas, terminamos en una combi con toda gente vietnamita, al menos eso parecía. En un inglés muy básico el chofer nos dijo que iba para el centro de Hanói y nos dijo el precio, dejamos las mochilas en el baúl y ya estábamos camino a la ciudad.

 

Ninguno dentro de la combi por lo que parecía hablaba inglés, la combi avanzaba por un autopista con mucho tráfico, no solo de autos, camiones y colectivos, sino de motos, y no solo motos sino motos con algún tráiler acarreado por detrás. Cómico y sorprendente fue ver como una moto acareaba un tráiler con una vaca viva. La moto es su principal modo de transporte no solo para las personas sino para transportar animales, ejemplo de la vaca, y además toda otra clase de mercaderías.

 

Bajamos en tal vez el centro de la ciudad, caminamos unos largos metros y ya comienzo a ubicarme en el mapa. La catedral a mi derecha eso me indica que estamos en la zona que según el libro-guía que habíamos comprado nos decía que era zona de hoteles. Ingresamos a uno donde nos dicen que estaba completo, pero tenía otro en otra zona de la ciudad que era nuevo y nos hacían muy buen precio. Para ya nos dirigimos, pero no solo que tenía buen precio sino que además nos daban de forma gratuita el traslado, y como tendría que ser el traslado si no era en moto. Chofer de la moto (moto es igual a scúter)más quien escribe con su mochila, y también en la misma moto mi compañero con su mochila, o sea tres personas adultas y dos mochilas de viajero sobre una pequeña moto. Otra aventura que no la he vuelto a repetir dado que a mi criterio además de peligroso me dio bastante temor.

 

Hhotel muy pintoresco o mejor dicho un hotel que brinda lo esencial y además es limpio. Esta noche nos espera algunas cervecitas para dar un poco de respiro a mi mente y descansar un poco, además y nunca viene mal tener un contacto un poquito más cerca con las damas de la ciudad. Vietnam es un país que me ayuda a dejar de tratar de entender el pasado y pensar en el hoy; dar un poco de lugar al futuro reciente pero no mucho más que eso; solo hoy y poquito de futuro.

 

Hanoi, una hermosa ciudad para entender que hay gente que vive muy distinto a uno…

 

 

Martes 20 diciembre 2011. Ho Ain, Vietnam, llueve sobre mojado…

Aires y colores de ciudad antigua brasilera, algunas imágenes de Oro Preto tal vez, y otras de Sao Francisco do Sud. Ho Ain ciudad patrimonio de la humanidad ubicada en el centro de Vietnam.

 

Ciudad de edificaciones chinas, japonesas, francesas y vietnamitas. Quien paso por la ciudad ha dejado su huella en el estilo edilicio. Ciudad con un casco antiguo de paredes amarrillas pastel y casa bajas.

 

Lluvia seria mucho para un día como hoy, se podría decir que el cielo esta humedeciendo las calles y refrescando los turistas. Sentados en la verdad de un muy lindo bar, esperando unos vistosos creps, otra tradición que dejaron las colonias francesas, miro como los turistas pasean a un ritmo lento por las dos calesitas del barrio. Como que la ciudad al entrar a ella te sacaría todo el apuro y preocupaciones con el único objetivo de pasear y apreciar las tan bonitas imágenes que ella nos regala. Del crepe francés a la tranquilidad y paciencia de cualquier monje oriental. La ciudad de Ho Ain invita a uno a salir del mundo y entrar en una tranquila estadía…

 

 

21 diciembre 2011-. Nha Trang, Vietnam… las olas y el viento…

De nuevo frente al mar, pero esta vez frente a un mar con mucho ruido. Las olas salen de un mar que por tener islotes de piedras e islas en frente, pareciera que no es grande.

 

Si lo ilumina el sol, él muestra su mejor color; turquesa. Sino es un mar de un verde oscuro que anticipa la noche. El cielo está cubierto, pero deja de a ratos que los rayos del sol lo atraviesen.

Hoy aquí, por arriba de la línea del Ecuador, comienza el invierno. Mucha gente, y me incluyo, si no fuera porque sabemos que día es hoy y en que parte del mundo estamos ni nos damos cuenta que hoy comienza el invierno. Remera, bermudas, algunos pocos dentro del agua, demuestra que aquí el verano es fuerte y caluroso.

 

Día gris; ideal para una lectura acompañada de unos buenos mates o sino un cafecito con muchos panes de distintos sabores. Pero, yo hoy elegí estar sentado frente al mar; con el viento que logra mover mis pocos pelos, y el ruido del mar me avisa donde estoy.

 

Lejos, pero no tanto, del barullo de toda ciudad de Vietnam; lo único que veo es arena; personas caminando o leyendo en la playa, las olas rompiendo y grandes y pequeñas islas de montañas en frente del mío.

 

Hoy es uno de esos días que a uno le gustaría tomarse un descanso del viaje y estar en casa en familia. Para reponer fuerzas; una dosis de cariño y luego seguir viaje. Pero son más de veinte mil kilómetros que me separan de esos lugares. Asique el mar, los pocos turistas, los habitantes de esta ciudad y la malditas hormigas rojas que me acaba de picar en el brazo me hacen compañía.

 

Un día totalmente apto para una buena caminata a orillas del mar. Caminata que por lo que veo a mis costados puede ser muy larga, o corta, no termino de ver dónde es el final de la costa. El que decidirá será la lluvia, porque costa para caminar hay y mucha…

 

 

Resumen de alguna vivencia interesante:

Mi paso por Tailandia.

"Voy dos días a Barcelona y después un mes a l sudeste asiático". Esas fue la respuesta de Faustinho cuando le pregunte e a que venía a Barcelona. Y no habré tardado ni cinco segundo en preguntarle si me podía sumar al viaje, y al igual que mi respuesta la suya diciéndome que sí fue instantánea.

 

La noche anterior a tomar el vuelo (29 de noviembre de 2011) para ir a Bangkok (íbamos en vuelos diferentes) nos tiramos el sofá del piso en donde estaba yo alquilando habitación en Barcelona y nos organizamos un poco el viaje. Fausto me dijo que su idea era hacer la famosa "O", Tailandia, Llaos, Vietnam y Camboya. Eso y que íbamos a llegar al aeropuerto de Bangkok era la única información que teníamos del viaje que íbamos a emprender el día siguiente.

Mochila hecha la misma noche, y las 3P ok. La “técnica” de las 3P la comencé a utilizar en mis primeros viajes allá por el 2007 cuando las P eran: Pasaporte, Plata y Pilas; hoy gracias a los cambios tecnológicos y de costumbre sería: Pasaporte, en vez de Plata: Tarjetas y si algo de Plata también (en este caso solo llevaba de debito porque no tenía de crédito); y en vez de Pilas sería Baterías para la cámara de fotos. Igualmente sigo utilizando las 3P a modo recordatorio. Entonces volviendo al relato, ya en el aeropuerto de Barcelona -el Prat- paso los controles pertinentes y me adentro al grandísimo avión de Qatar Airways, la compañía había empezado a operar en Barcelona hace muy poco y era una gran novedad.

 

Primera parada en el muy descuidado y todo en reforma aeropuerto de Doha, Qatar. Como les contaba antes solo llevaba la tarjeta de debito y algo de dinero, y además como si fuera poco nunca había usado esa tarjeta en el exterior. En esos momentos estaba sin trabajo y había contratado el paquete más económico que me ofrecía el banco y mi duda era si esa tarjeta estaba activa para usarla fuera. Intento comprar lo más barato en el duty free de Doha aprovechando la parada de dos horas que deberíamos hacer antes de partir a Bangkok. Por supuesto que encare a las aguas minerales y la más barata. Voy a pagar y que paso… Tarjeta rechazada.

 

Mi primer consuelo es que Fausto me preste y después yo devolverle en Barcelona, porque con el efectivo que llevaba no podría estar más de una semana viajando. Lo peor no fue la noticia que mi tarjeta fue rechazada lo peor fue que esa noticia fue un disparador para que se me enciendan todas los sentimientos negativos y miedos del viaje. En el segundo avión me “lastime emocionalmente” con que sumando que no tenía tarjeta para retirar dinero no había contratado un mínimo seguro medico de viaje. EL seguro más económico costaba unos 80 euros que para mi estado de desocupado era dinero, pero claro eso pensándolo en un momento tranquilo en Barcelona, ahora en medio de un vuelo “sin dinero” esta realidad me ponía aun peor y mi amiga la mente ya estaba penando el escenario: te pica una víbora o un mosquito con malaria y vas a tener que ir al hospital, sin dinero ni seguro no será un buen momento para pasar.

 

Así fue mi segunda etapa del viaje con estos escenarios negativos en mi mente, por suerte y gracias a Dios al pisar suelo Tailandés y ya haber pasado inmigraciones y los controles pertinentes en el aeropuerto (otro de mis miedo era que iba con una fotocopia de la vacuna contra la fiebre amarilla y al no ser el original podían hacerme lio) ya me encontraba en Tailandia y había cambiado el chip, ahora era un mochilero más buscando como empezar el viaje. Fui directo a un stand de turismo a pedir información, Hugo el hermano mellizo de Fausto iba a llegar a Bangkok en ocho días y su estadía sería solo de dos semanas, por eso había pensando aprovechar esos ocho días para ir a la playa (cosa que Hugo al ser brasilero ya esta con muchas playas bonitas sobre su hombro y preferirá conocer mejor la cultura del país y no sus playas).

 

Se puede ir en varios modos, avión, bus o tren nocturno. Que mejor que viajar esa misma noche en tren, asique a penas llego Fausto nos tomamos un tutuc (las bicis-taxis famosas) y nos fuimos a la estación de trenes. Los dos andábamos con hambre y una de las tantas cosas que aprendí de mis grandes amigos hermanos brasileros, es que antes que nada llenar la panza. Nos bajamos del tuctuc que para nosotros fue barato pero luego de unas horas nomás en Tailandia ya nos dimos cuenta que se aprovecho de nosotros, encaramos para un pequeño bar. Yo no tenía trabajo y Fausto y Hugo estaban trabajando muy bien, o sea que si era por mí iba a comer al lugar más barato y cutre de todos y si fuera por ellos comían en buenos lugares, como todos amigos hicimos un trato, ni tan tan ni tan menos.

 

Terminamos de comer y al querer entrar a la estación de trenes nos para una mujer con una credencial colgando de su cuello que nos dice que ya la ventanilla de la estación no vendía más pasaje que únicamente se vendían en las oficinas oficiales y ella trabajaba para una de ellas. Volviendo a nuestro nulo conocimiento y al ver que esa misma noche queríamos tomar el tren nos dejamos llevar hasta la oficina “oficial”. Nos quisieron vender el trayecto y nos mostraban en la pantalla del ordenador que ya quedaban muy pocos lugares. A los dos algo nos parecía muy raro, por esos decidimos decirle que no con toda la incertidumbre y entrar a la estación y preguntar. Vaya sorpresa nos llevamos cuando la ventanilla estaba abierta y no solo eso, sino que aún quedaban pocos lugares y a la mitad o menos del precio que nos habían ofrecido en la oficina “oficial”.

 

La espera fue corta, ya una vez dentro del tren buscamos nuestras camas, y para nada mal. Nos esperaba sobre la cama una bolsa cerrada con sabanas y cubre almohadas limpias para utilizar. Las camas se disponen de forma paralela a la formación del vagón, dos de cada lado del pasillo central (camas cuchetas, una sobre otra), una cortinita para cortar un poco con el pasillo, atar bien las mochilas a la cama dado que hay un movimiento no solo de pasajeros sino también de vendedores ambulantes y a descansar.

 

Llegada a nuestra parada de madrugada, en la misma estación había unas computadoras con internet asique aproveche previo pago de monedas para mandar mensajes a mi familia y amigos. Próximo paso esperar y tomar un bus que nos llevaría al embarcadero y de ahí a la isla Koh Phangan. Como todo lo que fue el viaje, lo primero que hicimos al llegar fue buscar un hotelito y al igual que con los lugares para comer la metodología de decisión era la misma, ni tan tan ni tan menos. Linda pasada con piscina y salida al mar encontramos, habitación para dos con baño privado y desayuno a unos 5 euros cada uno. Y ojo que no estaban de oferta porque a los dos días estaba la fiesta de la media luna (half moon party) la gran famosa es la fiesta de la luna llena, esta era de menor repercusión y asistencia pero tenía su parte diferentes es en medio de la jungla a diferencia de la Full Moon Party que es en la playa.

 

Unos días en esta hermosa isla, incluyendo no solo la fiesta (muy bonita por el lugar donde estaba pero muy “europeizada” hasta en los precios…), alquiler de motos para recorrer la isla, y playas paradisiacas. Luego otros días en Koh Tao otra isla aún más pequeña cercana a la primera, en este caso el hospedaje fue aún más espectacular, unas cabañas por encima de la arena en la playa y a un precio muy económico. Y así pasamos los cinco días para volver de nuevo en tren hasta Bangkok a la espera de Hugo. Llegamos a Bangkok tres días antes para conocerla un poco y a penas Hugo llegase emprender viaje para otro lado.

La búsqueda de hotelito barato y bonito no duro un poco más del tiempo que estábamos teniendo en las islas, la razón muy simple: quisimos hacerle caso a la guía Lonely Planet y terminamos tocando timbre en cada lugar para nada recomendable, o la guía era vieja y los datos desactualizados o justo para Bangkok y hoteles económicos tienen otros gustos que nosotros. Terminamos en la calle por excelencia de los mochileros BUSCAR NOMBRES (que algunos de los hoteles que la Lonely recomendaban también están ahí), un hotel al lado de otro, barcitos, tiendas callejeras, todo a disposición del mochilero. Encontramos un bonito hotel con habitación doble y baño privado a no más de 8 euros cada uno (la verdad que los nombres de estos hoteles no me los acuerdos y en eso momento nunca imagine que iba a escribir esto y necesitarlos, pero si alguno viaja sin hotel estén tranquilo que encontrarán y a buen precio, ojo con las temporadas altas).

 

Tres días nos sobraron para caminar la ciudad, conocer sus grandes templos, barrios modernos y antiguos, hasta al serpentario fuimos (dicen que es el segundo más grande del mundo, el primero parece estar en Brasil), y nos dejamos solo el famoso mercado flotante para ir una ves este Hugo en la ciudad. Aprovechamos esos días para organizar un poco los próximos destinos, decidimos ir para el norte de Tailandia con la idea de meternos de lleno en la selva con sus elefantes y demás y al ver que no hacemos tiempo de cruzar a Laos para luego ir a Vietnam, no solo por un tema de días sino también por temas de la Visa. Para entrar a Vietnam se necesita visa y está tarda tres días o sea que debes estar tres días en la misma ciudad o volver a retirarla luego. Entonces la decisión fue, nos vemos 4 días al norte, y después volvemos a Bangkok para retirar la visa (dejamos los papeles antes de salir al norte) y de acá un avión en las aerolíneas low cost a Hanói capital de Vietnam al norte del país. De ahí empezamos a bajar hasta llegar a Camboya.

Luego de 8 días en Tailandia ya teníamos el plan más claro de viaje, nada mal!

 

Llego Huguito, el punto de encuentro era el local de KFC en la calle de los mochileros. Dejamos la mochila en el hotel, nos íbamos a quedar una noche más en Bangkok y salimos a recorrer la ciudad. Lo primero unas pizzas en un local de “italianos”, en verdad ellos pizzas y yo una exquisito pad thai en un puesto callejero, comer por un euro algo rico no está mal – Pad Tahi: típico plato tailandés, se trata de un plato salteado en wok base de fideos de arroz con huevos, salsa de pescado , salsa de tamarindo, pimiento rojo, y cualquier combinación de brotes de soja, gambas, pollo, o tofu-. Luego de la comida reunión y decisión final. Vimos un pasaje barato para Hanói por Air Asia, si mal no recuerdo estaba 60 euros más 20 por la mochila, entre los tres contratamos solo dos mochilas para facturar y sacamos los tickets. Primer paso listo, antes con Fausto ya habíamos averiguado donde poder tramitar la visa, se tramita en cualquier agencia de turismo y la vía normal tarde tres días si mal no recuerdo y sale unos 90 euros. Ahora nos tocaba hacer este trámite y ya comenzar a disfrutar Bangkok nuevamente, a decir la verdad nosotros con Fausto ya estábamos bastante cansados de Bangkok , tres días fueron más que suficientes pero aún nos quedaba ver el mercado flotante y los Templos mayores. Ese mismo día nos fuimos a ver los famosos templos, muy bonitos, y a buscar como ir hasta nuestro próximo destino el norte de Tailandia. En una de estas agencia de viaje que me parece fue la misma donde comenzamos el trámite de la visa, el hombre nos ofreció un bus nocturno a buen precio y sin pensarlo mucho lo contratamos. Era para la noche del día siguiente así nos dio tiempo para ir a conocer el muy pintoresco mercado flotante cercano a la ciudad de Bangkok (unos 40 minutos en furgoneta, pienso que existen otros más cercanos pero son muy concurridos por nosotros los turistas y como marca el libro lo lindo es ir a lugares más locales).

 

El viaje en bus no fue para nada de mi agrado. Reconozco que soy bastante miedoso cuando viaje en un vehiculo que yo no conduzco y mucho más cuando ese vehículo va a toda velocidad por carreteras no muy optimas pasando coches y doblando en curvas como si fuera un fórmula uno. No dormí casi nada de la 8 horas de viaje, no solo por el miedo que me daba la situación sino también por lo incomodo que me resultaban los asientos. Pero bueno como dice el dicho “si te gusta el durazno báncate la pelusa”. Llegamos comenzando el día, aún no estaba amaneciendo. Bajamos del bus y nos dimos cuentos que estábamos en una especie de estación de servicio en la ruta, parecería que era como la entrada a la ciudad de Chiang Mai. El mismo chofer dijo que para quien quisiera el tenía un hostal en la ciudad a buen precio. Preguntamos si había lugar para tres y el precio estaba bien y al rato nos pasaron a buscar en una camioneta para ir al hostal. Nada mal, piscinita (que al final uno nunca la usa o la usa casi por obligación para justificar el gasto) y habitación privada con baño para los tres.

 

Si haber dejado las mochilas en la habitación empezamos a ver algunos folletos que tenía en el escritorio de la recepción. La mayoría promocionaban recorridos con elefantes y visitar a los pobres tigres que los tienen dormidos dentro de un parque para que los turistas se saquen la famosa foto. Nosotros buscábamos lo primero, los elefantes pero no queríamos caer en los típicos animalitos q dan vuelta por un terreno, te sacas la foto y que pase el otro. Queríamos algo más autóctono, mas salvaje. Fue así que le preguntamos al buen hombre que ya nos había vendido el ticket del bus, recién nos rento la habitación y como si no fuera poco nos ofrecía llevarnos, pagando por supuesto, a una “cabaña” que tenía en medio de la selva donde nos solo nos ofrecia dormir en medio de la nada sino que además el pack incluía corta caminata por medio de la selva hasta llegar a la choza, recorrido de más de dos horas con elefantes y para cerrar un rafting en balzas de bamboo. Con el traslado hasta la zona, dijo ser más o menos dos horas, incluido. Lo que si nos pidió que si íbamos nosotros tres solos el precio sería un poco más caro pero si conseguíamos otros compañeros el precio bajaría. No dejo de decir esto y dos chicos australianos escucharon el plan y luego de un par de preguntas se habían sumado a la travesía. Saliamos al otro día asique mucho tiempo para recorrer Chiang Mai no teníamos. Dejamos las mochilas y a caminar la ciudad que mucho no ofrecía, o mejor dicho si que ofrecía pero luego de ya haber vistos templos budistas en Bangkok y las islas comenzaban a ser muy repetitivos para nuestro corto conocimiento en el tema.

 

8:00am nos golpean la puerta de a habitación, la primiza que nos había dicho era ir cómodos para caminar, llevar traje de baño para rafting y una pequeña mochila si queríamos llevar otras cosas. Y por último nos pidió que sacáramos fotocopias a nuestros pasaportes para llevarlas. Cumplimos con todo y ya nos encontrábamos en la caja de una pick up modelo noventa. Mis dos amigos brasileros, yo, los dos australianos y un alemán que se había sumado a último momento. Conducía el mismo hombre que nos había ya vendido todo, comenzamos saliendo de la ciudad por una especie de autopista, parada obligatoria por un mercado donde el buen hombre seguro que algo se llevaba por hacer pasar turistas por el mismo y luego de nuevo a la pick up. Doblamos por una calle más angosta pero aún transitada luego de un buen rato otra curva y a entrar por una calle de tierra que se metía en el monte cada vez más lleno de árboles y plantas y menos casas hasta llegar a un pequeño poblado con una hermosas vistas a la selva, o sea ya estábamos en la selva. Lo primero que pregunte al bajar de la camioneta fue donde dejamos la mochila, o sea donde íbamos a dormir. La respuesta fue rápida, “aquí solo paramos para comer algo y empezar la caminata”. Dicho y hecho, comimos un pequeño pero sabroso almuerzo y una vez finalizado se acerca el hombre con un chico de no más de veinte años y nos dice que él será nuestro guía durante los dos días de travesía.

 

Vaya asombro cuando el joven se presenta, su nombre o se hacía llamar: “Beckham” o que vestía, la camiseta de futbol del Manchester United con el número y el nombre de Beckham. Presentación finalizada, el hombre nos saluda se sube a la camioneta y se va. Nosotros cinco y Bekham comenzamos a caminar por un pequeño sendero de tierra para ir saliendo del pequeño poblado y entrando en tierra más selvática. El recorrido iba muy bien, no hacía calor y la verdad que disfrutaba ir caminando por esos lugares sin gente donde lo único que se veía era todo verde por todos lados y alguna que otra moto pasar por al lado nuestro, además ir charlando un poco con nuestro nuevo amigo Beckham no estaba mal. Luego de una hora y algo de agradable caminata llegamos a un poblado de no más de cuatro o cinco chozas de bamboo y barro. Ahora si pensé, llegamos y no está nada mal. Algunos niños nos venían a saludar corriendo con sus pantalones que se le caían, las mujeres de la casa nos saludaban de lejos sin mucho acercarse y nada más. Beckham nos dice que descansemos que en un rato seguimos, o sea esté tampoco era nuestro destino final. Mientras nos marcaba donde nos podíamos recostar un rato a la sombre de unos arrboles aparece un chico de quince años, vestía bermuda de jean, botines amarrillos de futbol sin medias, machete colgando de la cintura y una pequeña pistola que superaba casi su altura.

 

Si, él sería otro acompañante en nuestra aventura, y su nombre no era de deportista sino de actor, a partir de ahora se sumaba a nuestro equipo: Tom Cruise.

El descanso de una horita vino muy bien para relajarnos de la horita de caminata. Sorpresa fue ver venir solo a Tom Cruise y decirnos que ya era tiempo de seguir, y digo sorpresa porque al preguntar por Beckham nos dijo que él llegaría más tarde que nosotros lo sigamos.

Y ahí estábamos, dos brasileros, un alemán, dos australianos y un argentino siendo guidados por un chico tailandes de nombre Tom Cruise y con solo un machete y un rifle por medio de la selva tailandesa. Y por si no fuera poco ninguno teníamos teléfono celular ni se veía gente a la simple vista del ojo humano. Como siempre trato de hacer hablo con quien nos lleva, sea en el taxi, en una furgoneta, caminando o en la puerta de un bar siempre trato de hablar con la gente local. De qué ni idea pero pregunto cosas que hacen habitualmente, por lugares donde van, etc. En este caso mi primera pregunta en mi corto nivel de ingles fue para que llevaba el machete y la pistola, a lo que Tom (ya le digo Tom porque entramos en confianza pero no se olviden que es Tom Crusie) me responde que el machete para ir abriendo caminos en caso necesario –y si que lo tuvimos que usar en solo par de veces- y el rifle para ir de caza por la noche, qué que caza: monos.

 

La caminata se ponía un tanto pesada no solo por el calor sino también porque ya no era un camino muy caminado, o sea que no había casi camino. Sumado a que mi amigo Huguito andaba flojo con su rodilla derecha tuvimos que generar una parada técnica obligatoria. El lugar asignado fue decisión de Tom, quien nos hizo caminar una media horita más hasta llegar a una pequeña cascada detrás de un roca. Con un tanto de precaución pudimos bajar la gran roca y sentarnos debajo de un árbol a la sombra y al lado del pequeño laguito que hace el agua al caer por la cascada. Todos sudábamos demasiado hasta Tom Cruise se lo podía ver un tanto transpirado. Aprovechamos no solo para descansar las piernas y la espalda de la mochila sino para beber un poco del agua que traíamos en las botellas. Todo bonito y relajante hasta que Tom nos llama la atención con sus manos y señalando justo arriba nuestro. “She is slepping, we must go…” (“Ella está durmiendo, debemos irnos…”) nos dijo. Al principio nadie entendía nada hasta que el ojo hacía un fino foco y se podía ver una hermosa y tenebrosa serpiente color verde flúor enrolla entre las ramas del árbol que nos daba sombra. No estaba a más de tres metros de altura de nosotros, al verlo a Tom tranquilo pienso que todos tomamos esa actitud pero dentro mío la tranquilidad recién llego verdaderamente cuando pudimos terminar de subir la roca y salir de la zona de peligro.

 

Debíamos seguir caminando y parece que bastante más por suerte el día seguía soleado y para el atardecer aún quedaban horas. Pero era cierto que el cansancio sumado a la incertidumbre de cuando y donde llegar empezaba a jugar en nuestra contra.

 

De repente se empieza a escuchar unos gritos, como que alguien venía corriendo de forma desesperada gritando, lo primero que pensé y después de todo lo que venía viviendo en esta aventura era: es Tarzan y estamos todos!!!. Pero no era Tarzan sino que era uno de los ya conocidos por nosotros. Beckham llegaba sin camiseta, corriendo, gritando que se yo qué y con una botella de agua mineral con liquido de dudosa procedencia en la mano. Todos frenamos nuestra marcha para escuchar que nos quería decir Beckham y la verdad no nos quería decir nada solo ofrecer de su bebida. Como sabrán en estos países a los turistas se les aconseja no beber ningún liquido que no esté embotellado o haya sido abierto en nuestra vista, o sea como yo iba a tomar una bebida turbia que traiga el Beckham tailandés en un botella de agua mineral y en medio de la selva!!

 

Por supuesto que no la bebí, ninguno bebió de la botella. Una de los chichos australiano nos dijo que era whisky de arroz a lo que Beckham afirmo. A mi me encanta el whisky pero me jugo más fuerte la decisión de no probarlo para no tener malas consecuencias en medio de la selva. Y así con la familia completa fuimos llegando al lugar, qué cómo me di cuenta que estábamos llegando porque aparecieron dos elefantones corriendo entre los arboles hacía nosotros. Una de las pocas veces en mi vida que corrí tan rápido sin destino fijo. Por suerte los elefantes se frenaron al grito de su “pastor” quien los seguía atrás, y la verdad que no corrían tan fuerte porque llevaban unas cadenas en los pies de forma que su paso no sea tan largo y así el pastor poder siempre tenerlos cerca. Pero a esta altura para mí eran leones de cómo corrian.

 

Al fin llegamos, en medio de la jungla se abría un pequeño descampado donde había dos o tres chozas de bamboo, todo madera de bamboo. Las chozas estaban levantadas alrededor de un metro del suelo para evitar el agua en épocas de lluvias y algún que otro animalito, llamase serpiente que quiera entrar. Eso sí, ni puertas ni ventanas solo las aberturas. O sea que si durante los días aproximadamente que llevaba en Tailandia verificando siempre en los hoteles donde dormía que tengan la tela mosquitera en condiciones de forma que de noche no entren mosquitos acá en medio de la selva iba a dormir sin nada, solo unas mantas para taparse y arriba de las tablas de bamboo. Ya no me quedaba otra que aceptar y disfrutar de la vivencia de estar en medio de la jungla vaya a saber donde totalmente incomunicados y sin ningún servicio ni luz, ni agua, ni red mosquitera!!!

 

De cena, un ave (pienso que era una gallina que el pastor de los elefantes cria en el caserio) recién matada, me toco desplumarla cosa que para mí fue una gran satisfacción porque me hizo retroceder en el tiempo e irme hasta mi infancia cuando mi tía abuela me daba las palomas que ella iba matando en el campo para después mi abuela cocinarlas y mi abuelo comerlas, un poco de verduras hervidas –todo a fuego de leña- y como en todo los países asiáticos arroz también había. Picante y a la mesa. Para beber agua embotellada. La cena bajo las velas escuchando todo tipo de sonidos, nunca pensé que en medio de la nada se escuche tanto. Siempre imagine que en medio de la selva se dormía bien porque no habría ruidos pero no, se escucha de todo. Por supuesto todos son ruidos de animales o sea que escuchar ruidos y no ver de dónde viene tiene su tema.

 

Después de la cena pasamos al “livingroom”, unas maderas que hacían de sillones al lado de nuestra “habitación” y alrededor de un fogón que Beckham ya tenía prendido. Ya era tarde y el cansancio les jugaba sus pasadas a mis amigos brasileros, saludo y ellos a dormir. Seguidamente quien nos deja ahora era Tom, quien con su machete en a cintura y su escopeta nos saluda y se adentra en la selva, lo de ir a cazar parece que era verdad. Antes de salir carga una botellita con whisky de arroz que dice que lo ayuda a descansar después de la caza. Quedamos alrededor del fuego Beckham que no para de hablar y beber, el pastor de los elefantes que no dice ni una palabra y los dos australianos que están tratando de convencer a Beckham para que el pastor le traiga opio para fumar. Que luego de mostrar algo de dinero la negociación queda cerrada y el pastor a los pocos minutos no solo que cae con opio sino con la pipa para fumarlo. Prenden y pitada va pitada viene y ya se empiezan a ver los efectos, solo fuman los australianos y Beckham, o sea solo se rien ellos de no sé qué pero no paran de reírse. El pastor me mira saluda con la mano y se va. Mi situación ahora si que cambio, estoy con tres tipos que vaya a saber por cual mundo andan y los otros tres durmiendo y yo solo ahí al lado del fuego que se va apagando en medio de la ruidosa selva, y lo peor sin sueño. No es que me haya agarrado miedo porque no estaba solo, pero si que ya quería irme a dormir para descansar pero no podía porque no tenía sueño, fumar no iba a fumar porque ya veo que me voy a otro mundo y estoy en medio de la selva, hablar no podía hablar con nadie, caminar tampoco, lo único que me quedaba estaba a tan solo un metro y medio de mí. Se que primero la rechace y pero ahora si quería hacerme amigo de ella, me levante y fui al encuentro de mi nueva amiga la botella de whisky de arroz. Que fuerte que estaba y encima caliente, pero que bien que dormí esa noche!

 

Despertarme no fue de la forma más tradicional sino todo lo contrario. No todos los días a uno le despierta un elefante queriendo entrar a la choza. Ese fue mi caso, me despierto súbitamente por un golpe a la casa y cuando giro para ver que pasaba veo la trompa de un elefante queriendo entrar por la ventana e instantáneamente mis amigos riéndose fuera. Un elefante que luego nos iba a ayudar a cruzar un tramo de la selva se la había escapado al pastor y no era que quería entrar a la casa a comerme sino que simplemente se quería rascar su cuerpo con las madera de bamboo. Menuda forma de despertar.

 

Luego si llego el momento de mojarlos, jugar un rato con su cría que simplemente te tumbaba con la fuerza que ya tenía y empezar el recorrido de una horita y algo arriba de los elefantes. Muy bonito todo. El final del recorrido era el punto donde nos esperaban ya atadas dos largas balzas hechas con madera de bamboo. Éramos seis asique Beckcham rápido para los números, se ve que el whisky de arroz y el opio no afecta a las neuronas, dijo tres para cada lado. Ahora que me acuerdo, no les conté que paso con Tom Cruise, él llego cuando estábamos mojando a los elefantes, volvió con su machete, su pistola y un pequeño pajarito muerto en su mano, parece que la noche no había sido muy productiva. Volviendo al rafting, nos subimos mis amigos y yo en una, y los australianos y el alemán en la otra. Las mochilas con las cámaras de fotos se las dejamos a Beckham quién nos dijo que nos esperaría al terminar nuestro recorrido. O sea que ahora si se puede decir que estábamos a la deriva o mejor dicho a corriente de este pequeño rio. Los seis no teníamos idea donde estábamos, lo único que sabíamos que teníamos que bajar por el río con estas balzas para encontrarnos de nuevo con Beckham vaya a saber uno donde y encontrarnos ahora además con nuestras pocas pertenencias.

 

Con un alemán y dos australianos en la otra balza no es de esperar que los hayamos perdido de vista en la primera curva, nosotros aún seguíamos tratando de mantener el equilibro para poder comenzar y ya ellos desaparecían de nuestra vista. Allá vamos a la aventura, los tres parados comenzamos a bajar por el tranquilo y de momento arroyo. Quien si la paso mal en un momento fue Fausto que al encontrarnos con una gran rama que cruzaba nuestro camino Hugo quen iba primero la ve y se agacha, a mi en el medio casi me toca pero llego a agacharme y al pobre Fausto atrás si que no llega a hacer tiempo para agachare y pum al agua. Son esos momentos que nos sabes si reir o ayudarlo, o mejor dicho no es que nos sabes porque si que lo queres ayudar y más viéndolo que se hundía y la balza seguía por la misma corriente del arroyo pero la situación era muy cómica y no podía parar de reir. Con el mismo palo que usábamos para remar lo ayudamos a Fausto a que no se aleje de la balza y poco a poco pudo subir de nuevo. Así continuamos nuestro camino hasta si llegar a ver no solo a los otros tres chicos sino también a Beckham y la camioneta con la cual nos habían llevado al punto de partida el día anterior. Una vez en tierra firme se podía decir que hemos vivido un experiencia inolvidable, con muchas sorpresas y muy buena. Lo único que nos quedaba por resolver era el misterio de por qué el hombre nos había pedido que llevemos la fotocopia de los pasaportes, si era plena selva. La respuesta fue justamente por eso estábamos en plena selva pero casi al límite de Birmania (país limítrofe del lado nord-oeste con Tailandia) y en esos momentos había una especia de revuelta política y a quienes encontrasen cercano a la frontera sin documentación podían llevarlo preso hasta saber de su paradero. O sea por si no fuera poco lo que fuimos viviendo esto sí que era para cerrar persianas.

guido.lanese@gmail.com

Guido Lanese

www.guidolape.com

Copyright @ All Rights Reserved