Viajando por

África: Marruecos

Relatos, itinerarios, lugares interesantes para visitar, costos, hoteles y demás temas para todo viajero mochilero.

En cada lugar que visite y aquí escribo podrás encontrar desde datos del viaje (época, duración, etc.), itinerarios y algunos costos, lo que he llamado "relatos en vivo" son textos que escribí en ese momento de forma de dejar la instantáneo de lo que estaba viendo y sintiendo, el "resumen de alguna vivencia interesante" a diferencia del anterior estos textos los escribí luego de pasado el momento en algunos casos hasta algunos meses o años luego para darle un cuerpo y cara a alguna experiencia interesantes a contar.

Maruecos

Primer viaje: Marrakech

Duración del viaje: 3 días

Época: diciembre 2007

Gasto apróximado total:

Aerolinea: Ryanair

Salida desde: Milan Malpensa

Llegada a: Marrakech

 

Segundo viaje: Desierto del Sahara - Montañas Atlas - Marrakech

Duración del viaje: 5 días

Época: septiembre 2013

Gasto apróximado total:

Aerolinea: Vueling

Salida desde: Barcelona el Prat

Llegada a: Marrakech

 

 

 

 

Relato en vivo de un momento en mi 2do. viaje:

22 de septiembre 2013. Sábado. Desierto del Sahara - Marruecos, arena, amigos y buena vida…

La arena de color del sol hace pensar que nos somos nada delante de la naturaleza, mejor dicho hace reafirmar que no somos más que otro eslabón en la gran naturaleza del mundo.

 

El sol ya se escondió en el desierto, me lo imagino a ese mismo sol que hasta hace unas horas nos daba un paisaje totalmente hermoso, ese mismos sol ahora estará despertando a mas de una persona en otra parte del mundo, ese sol que yo hoy bendije que existiera porque nos mostraba un desierto autentico y fabuloso, ese mismo sol no para un segundo de alumbrar a todos los rincones del mundo, a todas las personas no importa quién sea cada uno.

 

Ahora a nosotros nos toca ver las estrellas, y nada mejor que el desierto para ver las estrellas. Cielos llenos de estrellas, acostados en las finas arenas en la cima de una duna no podemos dejar de pensar y filosofar sobre la galaxia. Quien puede afirmar como se creó todo, los que tenemos fe decimos que hubo un creador, los que menos fe tienen no descartan esta teoría pero también hablan de fenómenos físicos. De repente las estrellas empiezan a desaparecer cual niños desaparecen cuando llega el viejo mala onda para sacarlos de la canchita, en este caso el viejo mala onda es la gran luna blanca radiante que vuelve a teñir a las arenas de un color totalmente distinto al que les deba el sol. Todo parece quieto, todo paz, como que el mundo se paraliza, como que no existen los ruidos ni los problemas. Al menos yo no tengo ningún conflicto en mi cabeza y eso me permite no pensar en nada, solo mirar el horizonte y disfrutar de la paz del desierto.

Paz que es complementada con una rica comida típica marroquí y acompañada de un vino no tan rico marroquí pero que es un buen compañero para este momento mágico, risas, silencios y mucha paz nos rodean.

 

Los camellos nos miran ya acostados en la arena, la luna nos sigue iluminando, el sueño ya me empieza a buscar y no tardará mucho en encontrarme, solamente me queda por pensar lo lindo que es la vida y la suerte que tenemos en poder vivirla.

Resumen de alguna vivencia interesante del 1er. viaje a Marrakech:

Solo rumbo a Marrakech.

Ya estaba finalizando mis estudios en la ciudad de Genova, Italia. Se acercaba las fechas finales y por lo tanto la fecha de volver a mi casa en Rosario luego de cinco maravillosos meses en la Ligurie. Era el año de las compañías low cost, volabas a cualquier parte de Europa por muy poco dinero, y nosotros teníamos la fortuna de estar a tan solo un par de horas en tren de la ciudad de Milan desde salían vuelos a casi todos los destinos. He aprovechado y mucho estos cinco meses para conocer y viajar, todos los días lo primero que hacía cuando llegaba al aula donde daban las clases era prender mi computadora y buscar vuelos baratos a donde sea. Así cayeron ciudades como Praga, Barcelona, Atenas, Amsterdam, entre alguna otra.

 

Aún me quedaba un fin de semana libre para aprovecharlo, comencé mi búsqueda y sin mucho indagar vi que para la ciudad marroquí de Marrakesh había un vuelo a buen precio en las fechas que yo podía. Paso siguiente a encontrar un vuelo barato y que coincida con las fechas buscada es ver tema alojamiento, por medio de la página de los hostels de con uno a buen precio y buenos comentarios. Muchos de ellos alagando la muy buena ubicación y la limpieza que tenía, factores claves para mí a la hora de decidir lugar. Y para cerrar la investigación antes de comenzar a hacer las compras quedaban los pequeños detalles pero no por eso pocos importantes, el primero si con el pasaporte italiano puedo entrar sin visa a Maruecos, ok, y el segundo como me voy desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, en este caso la medina. Según algún que otro blog la mejor forma es salir y buscar o el único bus que pasa o algún taxi que parecen que no son caros. Con estos puntos ya visto y conformes es momento de ofrecer el viaje a algún compañero para hacer más ameno y divertido el viaje. A mi gran compañero de viaje Nico mucho no le cerraba ir a Marruecos y como ya se acercaba el final de nuestra estadía en Italia prefería ocupar ese fin de semana en otras actividades, luego el resto mucha respuesta no me dio así que me tome esa misma tarde para pensar y aprovechar a buscar un poco de información sobre la ciudad, y más que nada la seguridad de viajar solo.

 

En los blogs que fui encontrando lo que repetían era que es una ciudad segura pero hay que esta demasiado alerta ya que es normal el robo o el engaño. Por supuesto que uno cuando busca esto por internet tiene que estar muy abierto a encontrar cualquier comentario sea medio, o muy bueno o muy malo como uno que encontré que ni recomendaba viajar a Marrakesh solo si fuera en un tour turístico y con guía y compañía las 24 horas.

 

Ya en el piso donde estaba parando procedo a comprar el ticket y reservar mi cama en el hostel. Listo ahora si a esperar una par de semanitas para emprender lo que sería mi primer aterrizaje en tierras africanas, es cierto que no es la “África negra” que siempre anhele conocer pero no deja de ser un nuevo continente para mi carretel de viajes y nuevas culturas.

 

Aún sentado en la butaca del avión y esperando a que se abra la puerta para comenzar a descender en la pista del aeropuerto de Marrakesh me doy cuenta o entro en razón donde estaba. La mayoría de las mujeres con turbantes en sus cabezas, los hombres de físicos y rasgos similares y algunos turistas, no éramos los más sino los menos. Pienso que lo primero que tengo que hacer cambiar algo de dinero y conseguir algo que me lleve hasta la medina, recién ahí me podre relajar un poco para seguir con el próximo paso que será encontrar el hostel.

 

Bajamos del avión y nos indican por donde debemos caminar sobre la pista del aeropuerto para entrar en un salón grande donde está inmigraciones, paso sin inconvenientes y ahora si que cambio todo. Ya no era tan “estandarizado” a nivel aeropuerto el tema sino que me di cuenta que estaba en una cultura totalmente diferente. Pasillos estrechos dado que estaban en reforma casi todo el aeropuerto, escritorios de madera con mucha gente alrededor en medio de los pasillos, y de lejos veo dos ventanillas abarrotadas de gente queriendo por lo que presumí y luego corrobore cambiar dinero.

 

Intento ponerme y esperar en esa especie de fila que más que fila era un semicírculo alrededor de la ventanilla, al ver que nadie respetaba el orden empiezo a querer meterme entre la gente para poder cambiar unos cuarenta euros. Llego a la ventanilla sin decir ni una palabra le entrego los dos billetes de veinte y el me entrega el cambio a moneda local sin decir tampoco ni una palabra, a los empujones y con la mochila puesta salgo de ese pequeño caos para perfilar a la salida del aeropuerto.

 

Como le decía estaba todo en construcción por ende el orden no era del mejor y la calle a la salida del edificio no era la excepción. Miro para todos lados tratando o de encontrar una cartel indicativo de taxis o buses, o algún turista que este en mis mismas condiciones. A lo lejos diviso a dos personas, hombre y mujer, con mochilas y una valija. Ellos estaba dentro del parking como esperando a un auto salir marcha atrás. Como estaba todo en obras la única separación entre la calle y el estacionamiento eran unos cuantos escombros que al pasarlos por arriba ya estaba dentro. Camino hacía ellos y le pregunto por un taxi pero me responden que se van a un hotel con el coche que estaba saliendo, por lo visto era el coche del hotel. Ellos se suben al coche y ahora sí, estaba solo en medio del estacionamiento del aeropuerto de Marrakesh sin saber qué hacer ni dónde ir.

 

Decido volver al edificio del aeropuerto y seguir con la esperanza de encontrar a alguien que me ayude, y esa esperanza duro muy poco porque al hacer solo unos metros se me acerca un hombre grandote, de bigote y vestido con mantas que me pregunta mezcla de italiano con español si quería ir a la Medina. No se aún porque pero ni lo pensé y le dije que si, me señalo un auto Mercedes benz modelo ochenta y me dijo que me suba que el era un taxi. Perdido por pedido ahora si pensé y me intento subir a la parte de atrás a lo que el me para y me abre la puerta de adelante. En el mismo tiempo señala para atrás a dos personas que venían caminando para el coche y me dice que ellos también vendrían con nosotros. Bueno y ahí estaba yo subido a un mercedes bens con tres marroquíes que según el señor bigote nos llevaría a la Medina.

 

Menuda fue mi sorpresa cuando a lo lejos comencé a ver la torre principal de la mezquita que se encuentra en la medina (luego me entere que es una obra arquitectónica muy bonita y que solo en el mundo existen dos como ella, esa y otra en Granada si mal no recuerdo). Y digo menuda sorpresa porque justo cuando la veo y mi cara y emociones se ponen alegre nuestro amigo el señor bigote gira en sentido contrario para adentrase a una especie de barrio de casas bajas y aspectos no muy confiable para mi poco conocimiento. Le pregunto porque gira para allá si la medina esta en sentido contrario y me responde que primero debemos dejar a los pasajeros de atrás en este barrio y después seguiremos para la medina. O sea taxi compartido.

 

Dicho y hecho dejamos a las dos personas, bigote para en una esquina para que se le acerque una mujer de muchos años que le entrega un paquete de tabaco y seguimos nuestro camino. Bigote iba bastante lente por ese barrio poco agradable para mí, reconozco que yo no estaba muy tranquilo pero si que iba disfrutando la experiencia. Al ver dos personas paradas en medio de la calle frenamos y en su idioma intercambian unas palabras y las dos personas suben al auto. Teníamos nuevos pasajeros. Uno duro muy poco el otro siguió una vez que bigote me dejo en una de las tantas puertas que hay para entrar a la Medina.

 

Al ver que no me dejaba ni cerca del hotel (por dentro de la medina al ser la calles muy angostas no pueden entrar los coches, todo es a pie, bici o burro), quise preguntarle lo más detallado de cómo debía de hacer para llegar desde esa puerta hasta mi destino. La verdad que no le entendí nada y me di cuenta que tampoco aunque me quede dos vidas escuchándolo le iba a entender asique pegue mi cuenta, que seguro fue mucho más de lo que paga cualquier hijo de vecino, me baje del mercedes y comencé a caminar con el objetivo de llegar a la plaza principal la famosa Jamaa el Fna desde donde podía ubicar mi hostel en el mapa que llevaba impreso. La tarea no me fue muy difícil pero fácil tampoco, se me habrán acercado con intensión de ayudarme más de diez personas, de todo niños y grandes, algo que había leído antes de venir era lo común que es que alguien se acerque y te diga que te acompaña hasta donde quieres de forma de amigo, o sea gratis, ir y luego te termina pidiendo algunas monedas o billetes. Por eso a todos los que se me acercaban le decía que no.

 

Luego de alguna vueltas y no saber bien donde estar llegue a la bendita plaza. Ahora me tocaba encontrar el bar que marcaba en el mapa como punto de referencia para luego entrar de nuevo a las callejuelas pero no mucho más. Localizo el bar, y trato de preguntarle a los camareros por el hostel o como llegar a esa calle, ninguno se molesta en ayudarme, solo uno me dice que era por ahí atrás. Ahora si que debe salir de nuevo solo a la aventura. Todavía no era de noche pero si que el sol ya no estaba y en cualquier momento iba a empezar a oscurecer por eso no quise perder tiempo, y como siempre trato de hacer cada vez que llego a un destino, antes de ponerme a ver la ciudad y apreciarla prefiero localizar donde voy a dormir dejar las cosas y si luego salir a patear el lugar.

 

Me metí en una de ellas callesitas de atrás del bar y por donde también parecería que el mapa me indicara. Di vueltas y vuelta y me di cuenta que llegaba el mismo lugar. Las calles a esas horas no estaban tan llena de gente ni de comercios abiertos o sea que se podía caminar a un paso bastante ligero. Al ver que daba vueltas siempre por el mismo lugar, me freno a ver de nuevo el mapa y es cuando un chico de unos ocho o diez años me dice que el me puede acompañar donde quiero ir. La verdad que ya estaba agotado y un tanto nervioso por todo el trajín que venía trayendo desde que me baje del avión hasta ahora por eso saque las monedas que me había dado de cambio el señor Bigote por el viaje en taxi y se las mostré al niño diciéndole que más que eso no tenía para darle. Él en un español muy básico (en Marrakesh encontré gente que hable todos los idiomas que uno se puede imaginar) me dice que no hacía falta que él no quería dinero. Bueno, como mucho le iba a dar esas monedas asique acepte y lo seguí. El hostel estaba a unos no más minuto y medio caminando desde donde estaba, el tema era que había que entrar por una especie de pórtico que daba con un callecita y esa a la vez comunicaba con la calle del hostel, o sea que solo se me iba a ser muy difícil encontrarlo porque por ese pórtico yo no iba a pasar. Después de casi más de 3 horas que me baje del avión estaba en la puerta del hostel, menuda aventura había metido hasta llegar tocaba el tiempo de entrar dejar las cosas relajarme y salir de nuevo. Antes de entrar como bien me había dicho el niño no me pido las monedas y solo me dio un saludo de mano alzada y empezó a irse a lo que yo lo llamé y le di las monedas que el con una gran sonrisa acepto. Ahora si a tocar el timbre esperar unos segundos que me abran y ya dentro del hostel.

 

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Guido Lanese

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